Comienza un nuevo año, el 2021 ya esta aquí y muchas personas esperan que los estragos que ha dejado la pandemia se superen. Un año realmente difícil para muchos, un año donde la economía se vio terriblemente afectada a nivel mundial y para la mayoría de las personas. Pero eso no es todo, un año donde muchos han tenido que despedirse de sus familiares porque el virus acabo con sus vidas. Un año que nos privo de la libertad, que nos distancio, que no permitió la sociabilización, elemento fundamental del ser humano. Pero a pesar de todo esto, quiero decir que fue un año que dejo enseñanzas, que nos obligo a valorar, que nos hizo humildes y mostro la sencillez de la humanidad. Se pudo reflejar la importancia de tener una buena medicina, donde los funcionarios y profesionales en materia de salud se unieron y pusieron su vida en riesgo con tal de atender a sus pacientes. Además, el año 2020 disminuyo la contaminación mundial, fundamental y necesaria para el planeta.

A continuación adjuntare el mejor discurso político, desde mi punto de vista, sobre la pandemia realizado por el actual presidente de la República de Uganda, el Señor Yoweri Kaguta Museveni.

Es importante destacar que dicho discurso fue dirigido especialmente a las personas que no están dispuestas a cuidarse durante los periodos de cuarentena por el Covid-19.

“Dios tiene mucho trabajo, tiene que cuidar a todo el mundo. No puede estar aquí en Uganda cuidando idiotas …” y puso el siguiente ejemplo:

“En una situación de guerra nadie les impide a nadie que se quede en casa. Usted se queda en casa por elección. De hecho, si tienes un sótano, te escondes allí, mientras persistan las hostilidades. Durante una guerra, no insistes en tu libertad; voluntariamente la abandonas a cambio de sobrevivir. Durante una guerra, no te quejas del hambre. Si tienes hambre, rezas para sobrevivir, para poder volver a comer algún día.

Durante una guerra, estás agradecido con Dios, por ver otro día en la tierra de los vivos.

Durante una guerra, no te preocupas si tus hijos no van a la escuela. Ruegas para que el gobierno no se los lleve a la fuerza para entrenarlos como soldados en las instalaciones de aquélla escuela que ahora convirtieron en depósitos militares.

Bueno el mundo entero se encuentra actualmente en un estado de guerra. Hay gente que aún no lo entiende.

Una guerra sin armas y balas. Una guerra sin soldados humanos. Una guerra sin fronteras.

Una guerra sin acuerdos de alto al fuego. Una guerra sin una sala de guerra. Una guerra sin zonas sagradas.

El ejército de esta guerra no tiene piedad y ni bondad humana.

En indiscriminado: no respeta a los niños, a las mujeres ni lugares de culto.

Este ejército no está interesado en botines de guerra. No tiene intención de cambio de régimen. No le preocupan los recursos minerales valiosos debajo de la tierra. Ni siquiera le interesa la hegemonía religiosa, étnica o ideológica.

Su ambición no tiene nada que ver con la superioridad racial. Es un ejército invisible, despiadado, y despiadadamente efectivo.

Su única agenda es una cosecha de la muerte. Solo se sacia después de convertir el mundo en un gran campo de muerte. Su capacidad para lograr su objetivo no está en duda.

Sin máquinas terrestres, anfibias y aéreas, tiene bases en casi todos los países del mundo. Su movimiento no se rige por ninguna convención o protocolo de guerra.

En resumen, es una ley en sí misma. Es el coronavirus. También conocido como Covid-19.

Afortunadamente, este ejército tiene una debilidad y puede ser derrotado. Solo requiere nuestra acción colectiva, disciplina y paciencia.

El Covid-19 no puede sobrevivir al distanciamiento social y físico. Solo prospera cuando lo enfrentas. Le encanta ser confrontado.

Capitula frente al distanciamiento social y físico colectivo. Se inclina ante una buena higiene personal. es impotente cuando tomas tu destino en tus propias manos, manteniéndolos desinfectados tan a menudo como sea posible.

Este no es un momento para llorar por el pan y la mantequilla como niños mimados. Obedezcamos y sigamos las instrucciones de las autoridades. Aplanemos la curva Covid-19.

Ejercitemos la paciencia. Seamos los guardianes de nuestros hermanos. En poco tiempo, recuperaremos nuestra libertad, nuestras empresas y nuestra sociabilización”

Considero que las palabras en medio de la pandemia fueron fundamentales para concienciar, y sensibilizar sobre la importancia de la participación colectiva, y la responsabilidad individual.

One thought on “Discurso sabio sobre el Covid-19 del presidente de Uganda.”

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